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Un guiso es un plato de lo más tradicional, cocinado durante horas para que cada uno de sus ingredientes aporte lo mejor de sí mismo a la olla. Del guiso, plato humilde donde los haya, se pueden hacer verdaderos platos de autor. Este guiso de garbanzos con setas y trufa negra, eleva a la máxima potencia el sabor e intensidad de sus ingredientes, convirtiéndolo en un magnífico y delicado plato de cuchara.

Los ingredientes que integran esta receta necesitan de tiempo para crecer y llegar a nuestras mesas, lo mismo que una Alhambra criada en barrica de Amontillado, que obtiene su característico sabor gracias al tiempo de crianza. La serie Las Numeradas cuenta con tres cervezas premium criadas en barricas que han contenido durante un año vino de Jerez: Amontillado, Palo Cortado y Pedro Ximénez, por eso son cervezas inolvidables que recogen la más pura esencia de Andalucía.

Receta de garbanzos con setas y trufa negra

Receta de guiso de garbanzos con setas y trufa negra, maridada con Alhambra criada en barrica de Amontillado

Cómo preparar este plato sencillo y exquisito, que tiene como protagonista la delicada trufa negra. Ofrecido por Cervezas Alhambra

Posted by Directo al paladar on Monday, December 16, 2019

 

Este guiso de garbanzos con setas y trufa negra, es un guiso especial, muy sabroso y delicado, en el que todos y cada uno de sus ingredientes han pasado por su proceso natural de crecimiento, lento, muy lento, para dar lo mejor de sí mismos. El resultado es un plato exquisito, pero a la vez sencillo, nutritivo y ligero.

La propuesta de garbanzos con setas y trufa negra es perfecta para acompañar una cerveza Alhambra criada en barrica de Amontillado. Una cerveza muy aromática en la que destaca su aroma a caramelo para luego dejar paso a los toques de coco, vainilla y por supuesto, madera y jerez. Las setas y la trufa potencian y sacan a la luz las mejores notas de esta cerveza irrepetible.

Garbanzos al descubierto: trucos para que queden perfectos

Los garbanzos son fuente de proteína, por eso, los nutricionistas aconsejan consumir legumbres un par de veces a la semana.

Dicen que todo vuelve, actualmente y en una vuelta a recuperar lo mejor de épocas pasadas, vemos con gran alegría como proliferan las tiendas de productos a granel. Acudir a ellas y comprar a un precio económico legumbres de calidad es una gran idea. Además, seguro que nos aconsejan qué variedad es más adecuada para cada guiso.

Cada legumbre debe ponerse a remojo y cocinarse de una manera determinada. En el caso de los garbanzos el remojo debe hacerse en agua caliente durante un mínimo de 12 horas. Cuando los vayamos a cocinar, tienen que añadirse a la olla cuando el agua esté hirviendo. Si durante la cocción nos quedamos cortos de agua, nunca debemos añadir agua fría, sino agua caliente, para no romper la temperatura durante la cocción.

También podemos recurrir a la magnífica industria conservera española. Preparar este plato con garbanzos cocidos es otra opción muy válida cuando no hemos tenido tiempo de poner a remojo los garbanzos secos.

Otoño, tiempo de setas

Los verdaderos amantes de buscar setas nunca dicen los sitios en los que las encuentran, son datos confidenciales que comparten con muy pocas personas, si lo hacen. Por eso, si nos invitan a ir a coger setas con ellos no podemos desaprovechar esa oportunidad. Una jornada de recogida de setas arranca al punto de la mañana, hay que recordar llevar calzado cómodo y ganas de hacer algo de ejercicio. La recompensa final suele ser un rico almuerzo.

Si no somos expertos, debemos acudir a un punto de información en el que nos dirán si las setas que hemos recogido son comestibles, y ante la duda, no debemos consumirlas. Desde luego, todas las que encontramos en el mercado son comestibles y podemos comprarlas con total confianza.

Las setas, esos hongos de mil nombres que crecen en sitios húmedos y cerca de los árboles, agradecen las lluvias, por eso otoño es su estación preferida. Setas es olor a tierra, como la tierra que evoca una Alhambra criada en barrica de Amontillado, con su aroma a tradición, a Andalucía, a esencia y a sur.

Tuber melanosporum, la reina de las trufas

Podemos encontrar trufa durante todo el año. Trufa blanca en verano y trufa negra durante el invierno, pero la reina de las trufas, por su intensidad, aroma y sabor es la tuber melanosporum, que está disponible en el mercado de noviembre a marzo.

Este manjar tan preciado crece sobre todo en el sur de Europa. Francia, Italia y especialmente en España, son los principales países en los que crece de manera natural la trufa negra. La trufa negra crece de manera salvaje junto a las raíces de encinas, robles y avellanos. Como las trufas se encuentran bajo tierra, los perros truferos, una vez adiestrados, son los mejores detectores de este manjar, pero también podemos encontrar cerdos truferos que hacen un gran papel.

En las últimas décadas también se ha comenzado a cultivar la trufa negra. Aunque no empieza a dar resultados hasta pasados 10 años, una vez que lo hace, dura más de tres décadas. Y si de algo saben los Maestros Cerveceros de Cervezas Alhambra es de la importancia de saber esperar, de dejar que sea el paso del tiempo el que produzca la química, los azúcares, las fermentaciones, las absorciones de sabores. Fruto de esa conjunción nace la característica Alhambra criada en barrica de Amontillado, cuyo sabor es único.

Tiempo, mimo y cuidado. Lo que enlaza con un dato de especial relevancia a la hora de cocinar con trufa, y es que no soporta el calor, por eso, hay que incorporarla a los platos una vez que los hayamos cocinado, nunca antes. Como es tan aromática, debemos conservarla dentro de un recipiente de cristal hermético sobre papel de cocina y consumirla en pocos días. Eso sí, conserva muy bien las propiedades congelada. Por eso nuestro consejo es que cuando la compremos fresca, la disfrutemos 10 días en la nevera, a partir de entonces, es mejor congelarla.

El tiempo, nuestro gran aliado

Recoger las setas, dejar crecer la trufa negra, esperar a que sea su temporada, poner en remojo los garbanzos, preparar el guiso… El éxito de esta receta es dejar que el tiempo haga su efecto y cada uno de los ingredientes madure y desarrolle hasta el momento óptimo para disfrutarlo.

La misma filosofía que comparte Cervezas Alhambra con todas sus variedades, y especialmente con las Numeradas, criadas en barrica. Porque para su elaboración se necesitan dos fases, la de haber estado un vino de Jerez criandose en la barrica y la del reposo de la propia Cerveza Alhambra ocupando su lugar. Solo el transcurso del tiempo logra imprimir el carácter singular de esta cerveza, de tonos castaños y ajerezados, con todos sus matices aromáticos y visuales.

Por eso este guiso de garbanzos con setas y trufa negra es perfecto para maridar con una Alhambra criada en barrica de Amontillado, el sabor intenso y equilibrado del guiso potencia sus toques acaramelados y ligero amargor, realzando el intenso sabor a uvas pasas.