Directo al Paladar
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Es una realidad. Cada vez nos gusta más la cerveza en nuestras comidas, y no nos referimos únicamente a esa deliciosa ración de calamares que suele acompañarnos los domingos al mediodía, antes de volver a casa y ponernos a cocinar. Variedades como Alhambra Especial se desempeñan bien en la mesa, gracias a un perfil gustativo suave que se intensifica al tragar.

Un buen ejemplo son los pescados azules. Al tratarse de pescados con un mayor contenido de grasa, una Alhambra Especial es el maridaje perfecto cuando los cocinamos a la plancha. Su fondo ligeramente amargo limpia el paladar y ofrece un contrapunto ligero y fresco al pescado.

En el caso de los pescados blancos, más suaves y de texturas firmes, Alhambra Especial también se maneja con elegancia en el paladar. Allí donde el pescado ofrece un sabor más delicado, mejor se realza su toque aromático y el fondo herbal y a madera que le proporciona el lúpulo.

Especial copa

Inspirada en las Lager Pilsner checas y, cómo no, en La Alhambra de Granada, de espuma cremosa y consistente y elaborada a base de distintas variedades de lúpulo amargas, Alhambra Especial nos ofrece en boca un sabor equilibrado, con aromas a cereal tostado y a fruta fresca. Es una cerveza ideal para el día a día, pero aún más disfrutable si la acompañamos de alguno de los pescados a la plancha que vamos a repasar a continuación.

Salmón

El salmón es uno de esos pescados increíblemente versátiles que pueden solucionarnos una cena ligera o incluso una comida con más empaque, si lo servimos con una buena guarnición que complete el plato.

Más allá de elegir, preferiblemente, un salmón fresco —salvaje, si es posible— que disfrutaremos bastante más gracias a la potencia de su sabor frente a la alternativa congelada, debemos pedir al pescadero que nos deje la piel. La piel actúa como barrera de cara a que no se pierdan los jugos, facilitando también que la carne del pescado quede tierna y no se seque.

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Podemos cocinarlo en rodajas o en lomos, es cuestión de preferencia. El tiempo de cocción dependerá del grosor de la pieza, y siempre concluirá cuando le falten un par de minutos para estar listo. Si dejamos que se haga del todo en la sartén, terminará pasándose y quedando reseco, mientras que si lo retiramos un poco antes y dejamos reposar, la cocción será perfecta.

Para acompañarlo nos basta con buen chorro de limón, y distintas guarniciones como arroz salvaje, espárragos trigueros a la plancha o unas patatitas de guarnición cocidas y aliñadas con un toque de mantequilla y eneldo —una especia que va de lujo con este pescado—.

El perfil graso del salmón encuentra en Alhambra Especial un maridaje ideal. Este pescado tiene sabor suficiente como para mantenerse al nivel de su cuerpo, y su fondo aromático y ligeramente amargo limpia el paladar después de cada bocado.

Fruto del uso de malta pilsen, de tueste bajo, y de la levadura que Cervezas Alhambra utiliza en el proceso de elaboración de Alhambra Especial —siempre con la vista puesta en el respeto a la tradición y una atención al detalle impecable—, convierten a esta variedad en toda una experiencia para los sentidos. Desde la vista, que se recrea con su tono ámbar, dorado, coronado por una espuma sedosa y firme, hasta el gusto, que se deja sorprender por lo que ya creía conocer y que descubre, en cada trago, un nuevo matiz diferente, auténtico.

Especial Alhambra

Rape

Si hay un pescado que nos llama la atención siempre que vamos a la pescadería, es el rape. Su carne tersa, blanca y con consistencia es ideal para los que rehúyen los perfiles con menos carácter, y su cabeza no puede faltar en ningún caldo o fumet de pescado que se precie.

A la plancha, el rape pone a nuestra disposición toda su jugosidad y textura, si lo cocinamos bien. Si hemos pedido un lomo en la pescadería, tendremos que limpiarlo bien y no es tarea fácil, por lo que es preferible que pidamos a nuestro pescadero de confianza que nos corte unos buenos medallones.

A la hora de cocinarlo, es importante que la sartén (o la carmela, si preferimos darle cierto toque rústico y muy sabroso) esté a buena temperatura, y que seamos generosos con el aceite de oliva. Una vez salpimentado, será cuestión de pasarlo por la plancha hasta que encontremos el punto de cocción que nos guste. Aquí es importante que no mareemos al pescado con demasiadas vueltas, o la superficie no caramelizará bien y nos quedará más cocido que a la plancha.

Rape

El sabor más discreto del rape puede beneficiarse del acompañamiento de hierbas como el romero o el tomillo, que ayudan a potenciarlo, y de guarniciones como unos tomatitos cherry salteados, o incluso una salsa de mango si nos apetece darle un toque diferente.

Una Alhambra Especial podrá maridar con nuestro rape fácilmente y sin opacarlo en boca. Su cuidada selección de lúpulos hace que esta cerveza, de tono brillante, se equilibre perfectamente con estos ingredientes más discretos, y balancee otros sabores más potentes como los que podremos encontrar en las guarniciones.

Además, sus matices a fruta fresca y cereal tostado y su cuerpo, fruto de un proceso de fermentación en el que la levadura cobra protagonismo y la dota de carácter, componen un abanico de tonalidades gustativas que encuentran en el rape un auténtico lienzo en blanco donde destacar.

Atún

En tartar, guisado, soasado, en sashimi, al horno… El atún se merece un hueco en tu cocina aunque solo sea por la increíble versatilidad que exhibe. Mantiene el tipo —el sabor y la textura— en cualquier elaboración y el resultado rara vez fracasa.

Es uno de los pescados que más recuerdan al mar en boca. Crudo, tiene un fondo salado, terso y sabroso al que otros ingredientes como el aguacate o la cebolleta acompañan a la perfección. Pero cocinado, esos sabores se despliegan todavía mejor.

Atún

El atún a la plancha es un plato tremendamente sencillo pero que por eso se disfruta incluso más, aunque debemos tener especial cuidado con el punto de cocción. Excedernos en el cocinado resultaría en un pescado de carne demasiado seca y arruinaría el resultado final.

Aunque depende mucho del grosor de la rodaja, un par de minutos por cada lado suele ser suficiente, así que es necesario estar bien atentos al proceso. Como siempre, retirarlo justo antes de que esté completamente cocido y dejarlo reposar otro par de minutos ayudará a que el pescado suelte sus jugos y esté más sabroso.

Otra opción muy interesante es la de marinarlo previamente en una mezcla de soja, jengibre, un poco de ajo, mirin y miel, y sellarlo a la plancha el tiempo justo para que quede muy jugoso por dentro. En este caso, te recomendamos que recurras mejor a lomo de atún que a rodaja.

El atún a la plancha es como un lienzo en blanco donde dar rienda suelta a la imaginación de las guarniciones. Puedes recurrir al tradicional espárrago verde —mejor si es de producción ecológica—, salteado lo justo para que mantenga ese punto crujiente, o incluso animarte con un buen pisto. Las patatas panadera con un poco de cebolla caramelizada también completarán el plato a la perfección.

Alhambra especial

El marinado va excepcionalmente bien con una Alhambra Especial. Los sabores sutiles de fondo y el toque ahumado que da la plancha al sellar el atún potencian el punto fragante del lúpulo de tipo Nugget que Cervezas Alhambra usa en sus elaboraciones.

Encontramos en el marinado un aliado perfecto para Alhambra Especial, que exhibe así en todo su esplendor sus aromas herbales y a madera, y una sensación suave en boca que no lucha contra las notas del marinado, sino que encuentra en ellas una simbiosis placentera y elegante.

Estos aromas nacen durante el cuidado proceso de elaboración que Cervezas Alhambra lleva a cabo con todas sus variedades. Un respeto absoluto a la materia prima, buscada y cultivada con mimo para que ofrezca sus mejores características, combinado con la dedicación de una tradición cervecera que ronda ya el siglo de vida, ofrecen como resultado esta Lager de fermentación baja, cuyo periodo de maduración será el responsable de ese tono brillante y ese cuerpo en boca que la hacen reconocible en cualquier situación.

Dorada

Dorada

La dorada es uno de los pescados blancos más deliciosos. Con una textura firme pero fácilmente desmigable, tierna pero con consistencia, y un sabor delicado al que no podemos sepultar bajo guarniciones o aliños que lo oculten.

La dorada se suele preparar a la espalda o al horno sobre una cama de patata y cebolla, pero a la plancha tiene un resultado sabroso y, sobre todo, especialmente jugoso, algo que no todos los pescados ofrecen una vez pasados por la sartén.

Para que la dorada a la plancha quede perfecta, necesitamos que nos la den limpia de escamas pero conservando la piel. Podemos hacerla entera, pero preferiblemente, que nos quiten la cola y la cabeza y nos la abran en dos lomos, sin espinas.

Salamos generosamente para evitar que se nos pegue (no te preocupes, la piel evita que el resultado final sea excesivo), y en una sartén o carmela a buena temperatura, bien caliente, echamos un buen chorro de aceite de oliva y ponemos la dorada con la piel por debajo. Cuando veamos que la carne va cambiando de color, le damos la vuelta y rematamos la cocción, con precaución de que no se nos pase de punto.

Alhambra Especial

A la dorada le van bien aliños sencillos que le dejen el protagonismo. Podemos sofreír unos ajitos en aceite, añadir un poco de perejil fresco y un buen chorro de zumo de limón y tendremos una salsa rápida, rica y que potenciará la delicadeza de este pescado.

Del mismo modo, una Alhambra Especial acompañada de esta receta ofrecerá matices más complejos con los que redondear en boca cada bocado. Su malta pilsen, de tueste bajo, le proporciona notas a cereal y un mayor cuerpo que despliega todo todo un disfrute lleno de matices en el paladar, cuando se acompaña de elaboraciones tan sencillas.

Otoño es, además, una época estupenda para disfrutar de la dorada, que puede completarnos un menú de lo más saludable junto a cualquier receta que aproveche los productos de la estación, como una crema de zanahorias y coco que no hará más que realzar los sabores afrutados de una Alhambra Especial.

Caballa

Caballa

La caballa es un pescado humilde, que quizá no se lleve todas las miradas en la pescadería como pueden hacer otros más lustrosos como el atún o el emperador. Pero en su sencillez reside un sabor único y una versatilidad considerable a la hora de plantearla en distintas elaboraciones.

Hoy nos quedamos con la caballa a la plancha. Este tipo de cocción permite disfrutar de todo su sabor sin interferencias. En primer lugar, debemos pedir a nuestro pescadero que nos deje las caballas limpias y en lomos, conservando la piel. Al cocinarlas a la plancha, esta piel es uno de sus principales atractivos, ya que queda especialmente crujiente y aporta un contrapunto a nivel de textura espectacular.

Al igual que sucede con la dorada, aunque no carece de personalidad, la caballa tiene un gusto delicado y es perfecta para aventurarnos un poco más con las guarniciones. Más allá del clásico ajo y perejil, podemos acompañarla con unas verduritas asadas o a la parrilla, o incluso de una ensalada fresca con remolacha, por ejemplo.

Especial

Junto a estas verduras —sean frescas o en conserva—, no puede faltar una Alhambra Especial bien fría para maridar nuestro plato. La caballa a la plancha, con su perfil de sabores a parrilla y ligeramente ahumados, nos invita a disfrutar de su amargor suave y su persistencia ligeramente dulce, con un acabado seco. Además, las notas de fruta fresca le proporcionan un cariz que no hace más que resaltar esa nota de humo limpio, delicado, en cada bocado. Y a la vez, son estas notas ahumadas las que nos ayudan a descubrir en cada trago un matiz fresco, lleno de carácter.

Fotos | iStock/TemaKudiStock/AntonioTruzziiStock/TemaKudiStock/from-my-point-of-viewiStock/Elena_Danileko