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Se dice que en la variedad está el gusto, y también que todos tenemos gustos muy diferentes. Sabemos lo que nos apasiona, aquello que nos hace disfrutar de verdad, pero que no podemos explicar con palabras por qué. Como el llegar a casa y dejar que el instinto guíe tu mano para escoger esa cerveza que te hará vivir sensaciones únicas.

Puede ser el equilibrio inconfundible de Alhambra Reserva 1925 con su ligero dulzor y cuerpo aterciopelado, o la profunda intensidad de Alhambra Reserva Roja y sus complejos matices de carácter maltoso. Cada cerveza desata experiencias diversas difíciles de describir: hay que sentirlas, dejar que cada trago despliegue ese mar de matices que define cada variedad.

Solo entonces seremos capaces de comprender lo que hay detrás de la botella y los diferentes estilos que definen su personalidad. Cervezas Lager, estilo Pilsner o Bock: ¿qué esconde cada término?

Alhambra Reserva 1925

Si te pierdes entre tanta terminología cervecera, no te preocupes, ya que en el fondo es mucho más sencillo de lo que parece. Una de las grandes clasificaciones de los estilos cerveceros se basa en la levadura empleada para su elaboración, que podemos englobar en dos tipos: baja fermentación (lager) y alta fermentación (ale). Desde hace muchos años las cervezas Lager son las más conocidas y populares, y de las que también existen muchas variedades.

Cervezas Lager, el fruto de la paciencia

De origen germano, el término Lager precisamente significa almacén, en referencia a los antiguos depósitos subterráneos donde se almacenaba la cerveza a baja temperatura para lograr una fermentación reposada que define a estas variedades. Es una etapa del proceso de elaboración en la que no hay despistes que valgan, pues se trata de generar el mejor ambiente para que se obre la magia y cada cerveza adquiera su forma final.

La cerveza Lager se deja madurar a una temperatura controlada para evitar perjudicar a las levaduras que trabajan en la fermentación, pues son las responsables de transformar los azúcares del mosto en alcohol y gas carbónico, generando también sustancias aromáticas. Esas levaduras se depositan en la parte baja durante el proceso, así se generan cervezas más limpias y armoniosas. En las cervezas Ale, al ser de alta fermentación, las levaduras tienden a desplazarse hacia la superficie produciendo una mayor complejidad aromática.

Dentro de la familia Lager destaca la variedad Pilsner, de origen checo y muy popular en toda Europa. Estas cervezas son típicamente doradas y brillantes, muy refrescantes y equilibradas en amargo. Servidas correctamente en copa, estas cervezas exhiben una espuma cremosa de larga duración y muestran un sabor agradable a malta de cebada.

Cerveza Alhambra Reserva Roja

El estilo Bock, en cambio, nos lleva hacia los monasterios germanos y su artesanía más reposada, de fermentación más larga y calmada, rememorando una época en la que no se sabía lo que eran las prisas o el estrés diario. Inicialmente eran cervezas  de temporada, se elaboraban en invierno para consumir en primavera.

Sin dejar de pertenecer a las cervezas Lager, el estilo Bock es inconfundible, fruto de esa maduración pausada, con un sabor a grano tostado más pronunciado, y un color que se vuelve más cobrizo, mostrando una espuma más densa.

En cualquier caso, si algo une a todas las cervezas es que están creadas con calma y también necesitan ser degustadas a su debido tiempo, para paladear y apreciar sus diferentes matices. El maestro cervecero es el protagonista creativo de la experiencia, con pasión y conocimiento logra plasmar nuevas recetas y sensaciones.

El tiempo es el gran ingrediente intangible sin el cual no podría entenderse la experiencia sensorial que desata cada una de las cervezas en todas sus variedades, y que forma parte de la seña de identidad de Cervezas Alhambra. Dos de sus referencias más icónicas y especiales, Alhambra Reserva 1925 y Alhambra Reserva Roja, pertenecen a la gran familia de las Lager, cuyo nombre precisamente ya esconde esa naturaleza reposada, que invita a Parar más. Sentir más.

El secreto está en la elaboración

Cerveza Alhambra Reserva Roja

La cerveza es un producto milenario cuyo origen se pierde en la memoria de los tiempos. En realidad, los métodos de producción no han variado mucho a través de los siglos, pero gracias a la tecnología se ha perfeccionado el proceso. Tradición e innovación son los dos pilares que fundamentan el método de trabajo de Cervezas Alhambra, cuyos maestros cerveceros saben recoger el testigo de los artesanos del pasado para aplicar el potencial innovador de la marca que da lugar a recetas únicas.

De la misma forma que detrás de un gran plato de estrella Michelin se esconde un complejo trabajo creativo, de producción de la receta y selección de los ingredientes, todas las referencias de Cervezas Alhambra son fruto de un proceso cuidado hasta el más pequeño detalle en el que no se deja nada al azar. La más mínima variación de la fórmula puede transformar por completo el resultado final, como demuestra la riqueza de matices distintos que define a cada una de las referencias de la marca.

Alhambra Reserva 1925

Si hicieras una cata a ciegas, tus demás sentidos se activarían aún más al degustar cada trago y te dejarías llevar por las sensaciones y detalles tan característicos que delatan a cada una de las variedades de cerveza. Aromas y sabores únicos que son fruto tanto de la cuidada elección de las materias primas como de todas las fases del complejo proceso de elaboración. Y con un ingrediente común: el tiempo, hilo conductor que marca la producción, la degustación y la propia filosofía de Cervezas Alhambra.

Porque todas las cervezas parten, en esencia, de los mismos ingredientes. Solo se necesita agua, malta de cebada, levadura y lúpulo, por eso es clave elegir cuidadosamente cada componente conforme a los máximos estándares de calidad, y saber cómo tratarlos, respetando los tiempos adecuados. Los maestros cerveceros de Cervezas Alhambra seleccionan la mejor malta de cebada de origen español, cuyo proceso de germinación, secado y tueste exige respetar unos tiempos concretos para que el cereal desarrolle todo su potencial.

Servir una Alhambra Reserva Roja en copa

En esa preparación del malteado ya se vislumbran los matices del producto final. El uso de maltas de tostado medio dará lugar a un color ámbar intenso, notas caramelizadas tostadas y un ligero dulzor, que definen el equilibrio de una cerveza como Alhambra Reserva 1925. Las maltas con un mayor grado de tueste, en cambio, proporcionarán una cerveza de tonos más cobrizos y aromas más complejos, con toques de caramelo y cereal tostado, característicos de la intensidad de Alhambra Reserva Roja.

También el tiempo marca la línea de trabajo en la preparación del mosto, cuando la malta combinada con el mejor agua se transforma en azúcares fermentables. Tras el correspondiente filtrado, el mosto se lleva a ebullición donde el lúpulo entra en escena marcando un momento clave en el nacimiento de cada cerveza. Los expertos saben esperar al momento exacto para añadir los lúpulos escogidos que darán la personalidad a los distintos estilos, definiendo el matiz preciso de amargor. Luego se acondiciona el mosto para finalmente agregar la levadura y dar vida a la cerveza. Así nacen las cervezas verdaderamente excepcionales.

Pilsner y Bock: la reinterpretación de Cervezas Alhambra

Partiendo de la elaboración más tradicional, los maestros cerveceros de Cervezas Alhambra trabajan haciendo gala del espíritu innovador que caracteriza a la marca desde sus inicios, escogiendo los mejores ingredientes y esperando el tiempo preciso para crear cervezas que se salen de los límites establecidos, materializando una increíble experiencia de sabor.

Alhambra Reserva 1925

Cada detalle del proceso de elaboración es el que permite el nacimiento de una cerveza Pilsner tan cautivadora como Alhambra Reserva 1925, inspirada en la tradición cervecera checa, reinterpretada con un carácter más intenso y mucho cuerpo. Sus inconfundibles aromas florales son fruto del uso del prestigioso lúpulo Saaz de origen checo, dosificado al final de la ebullición para que se extraigan todos sus aromas, pero dejando que permanezcan en el mosto.

Así, Alhambra Reserva 1925 se encuadra dentro de la tradición de las Amber Lager checas, inspirada en el estilo Pilsner, siguiendo esa mítica tradición de la vieja Bohemia, pero actualizada. La receta de los maestros de Cervezas Alhambra va más allá creando una cerveza con aromas florales y un ligero dulzor que redondean su cuerpo pleno y aromas delicados del caramelo tostado de la malta. Una cerveza ideal para dejarse llevar en cualquier momento del día, desconectar y acompañar un picoteo informal o una cena relajada en la mejor compañía.

No muy lejos de tierras checas, pero en un estilo muy diferente, los monjes germanos hicieron de la paciencia su mayor virtud también en la producción de los alimentos con los que se autoabastecían, desde los panes y quesos hasta la cerveza que dejaban fermentar al frío de sus sótanos de piedra; así nacieron las Bock alemanas. Y esa mentalidad paciente ha servido de inspiración para los maestros de Cervezas Alhambra en la creación de una Lager excepcional, Alhambra Reserva Roja.

Alhambra Reserva Roja parte por tanto de esa tradición reinterpretada, adaptando el estilo Bock al paladar nacional, sin perder la complejidad que caracteriza. Profunda y llena de matices, es una cerveza más tostada, de color cobrizo, con esa densidad de las cervezas alemanas pero sin perder la frescura y suavidad de una Lager. Saborearla es vivir toda una experiencia sensorial que la hacen perfecta para maridajes más pausados, como guisos de sabores intensos o una tabla de quesos curados.